Una segunda oportunidad

Como siempre que iniciamos un proyecto de Aprendizaje-Servicio, las iniciativas y las propuestas se van multiplicando a medida que vamos recorriendo el camino. En ocasiones se descubren conforme vas conociendo o analizando el contexto en el que vas a implementar el servicio, pero otras llegan de forma inesperada. Como si fuesen fruto de la casualidad.

 

Con el inicio del curso, y marcados por la extraordinaria situación derivada de la Covid-19, decidimos que el Proyecto Félix siguiese adelante un año más de la mano de nuestros alumnos de sexto. Si bien nuestro trabajo fue truncado el curso pasado por el estado de alarma, con la vuelta a la escuela, no quisimos que los avances realizados en la mejora de nuestro entorno, y en especial, de las aves que cohabitan con nosotros, se quedara en el olvido. Por esta razón, seguimos trabajando en la recuperación de espacios verdes y de las aves en particular. 

Ensimismados en la rehabilitación del huerto escolar y el diseño de nuevos espacios al aire libre para el colegio, nos llegó por casualidad la oportunidad de convertir nuestra aula de ciencias en un espacio para la recuperación de animales heridos.

Tan solo hace unas semanas cayó en nuestras manos una tórtola herida, muy joven y que apenas sabía volar. Sin pensarlo demasiado, la acogimos en nuestro espacio para aves, y entre alumnos y profesores, nos hicimos cargo de sus cuidados. 

Cada día que pasaba, el aspecto del animal y la vitalidad iba en aumento. La alimentamos, pero sobre todo la enseñamos a volar. Tola, nombre con el que fue bautizado el animal, se encontraba poco a poco más cerca de su liberación. 

Durante estas semanas, hemos aprendido a conocer mejor las aves, hemos descubierto el valor que tiene la vida de cualquier ser vivo, cómo podemos contribuir a ayudar a los más vulnerables, pero en especial, a apreciar la naturaleza, a respetarla y amarla. 

La historia de Tola no ha hecho más que empezar. Por fin, hace unos días pudimos liberar y darle otra oportunidad al animal. Los cuidados y las clases de vuelo del grupo de profesores y alumnos, hicieron posible que esta historia tuviese un final feliz, pero la huella que ha dejado en nosotros Tola será para toda la vida. Tanto es así, que algunos niños quisieron dedicar una bonitas palabras para el recuerdo. 

 

Tola la tórtola

Tola cayó al suelo con el ala malherida y una profesora llamada Vanesa se la encontró. No sabía qué hacer con ella, así que llamó a Juan Antonio y la cuidaron como una mascota, alimentándola con semillas. El grupo de Berta iba a visitarla cada jueves a mediodía, y Hakan estuvo estudiando sobre ella.

A los pocos días, Tola fue recuperándose del ala y fue empezando a volar de nuevo. Pasaron las semanas y Tola ya estaba recuperada del todo. Hakan, un grupo de alumnos de Juan Antonio y el grupo de Berta, vimos su liberación comprobando que aunque tenía algunas dificultades, finalmente lo consiguió.

 

L.S.

 

Y seguía en nuestro cole…

Tola es una tórtola muy inteligente que ha pasado unos días con nosotros. La encontró una profesora y la estuvimos alimentando, le dimos de beber y la entrenamos para volar. 

Fue emocionante verla volar, sentir su calor en mis manos por última vez. ¡Cuánto te echaré de menos Tola! Y aunque ya no estés, te recordaremos con mucho cariño. Siempre, siempre, estaremos aquí por si vuelves. y nunca, nunca, te olvidaremos. 

 

H.V., E.C. y J.O.

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